Vuelvo a escribir después de dos meses y medio. En estos dos meses y medio he tenido la concentración más grande de exámenes de toda mi vida como estudiante (y me han dicho que en la universidad te sodomizan muchísimo más). Exámenes globales del 3r trimestre y exámenes de subida de nota de 2º de Bachillerato (el año que viene en los centros concertados creo que no se podrán hacer), exámenes de Selectividad, examen del First Certificate (o /ferst sertifikeit/, que mola más) y el examen final del 2º año de alemán en la EOI.
Demasiados exámenes y demasiadas horas de biblioteca para la Selectividad (y eso que con un 5 ya tenía más que suficiente), que durante una semana se convirtió casi en mi casa; me quedaba allí hasta que nos echaban fuera a la una de la madrugada. Pero eso sí, estoy vivo, y si entre los exámenes de subida de nota y la semana anterior a la Selectividad tuve un pequeño periodo vacacional de una semana, ahora ya tengo las merecidas vacaciones, las cuales durarán hasta septiembre si dios (en minúscula puesto está) quiere (y dejo de poner subordinadas e incisos para dejaros respirar).
Hacer exámenes es una putada, eso nadie lo niega. Y a veces otra putada es mirar las notas. Pero por suerte éste no ha sido mi caso, y me ha quedado como nota de expediente de todo bachillerato un 8′4, que podría estar mejor si no me hubiera columpiado en 1º. Me arrepiento de ello. (Otra cosa derivada de los exámenes y los resultados es que después vienen las lamentaciones, como, ahora sí, es mi caso). Las PAU me han bajado un poco la nota hasta dejarme la nota de acceso a la Universidad en un 8′23 (ya que he sacado un 7′97 en las PAU, que podría haber llegado al 8 si no fuera por dibujo técnico, que hice un error tonto; pero tampoco estoy seguro porque no tengo las notas detalladas, las cuales sabré mañana).
Para acabar, sólo añado que tengo alemán aprobado con un 7′2 (se aprueba con un 6′5, lo cual me parece demasiado exigente) y que la tortura del 3r año me espera en septiembre. Del /ferst sertifikeit/ no sabrá nada hasta el 31 de julio a las 11H00 (10H00 en UK). Me toca muchos los huevos que se tarde tanto en hacer públicos los resultados de un examen tipo test que la única complicación que tiene es corregir el writing (/raiting/)… (If someone of Cambridge University reads me, I let him/her know that they could be faster with these exams, because the university entrance examination are much more difficult to correct than their exams and the results are shown only two weeks after sitting them).
Y como he vuelto, solo puedo decir que este blog no estaba muerto, estaba de parranda (porque yo de parranda, en estos días sin escribir, la justa).
Cada septiembre, el día en que hay menos noticias, los telediarios y los periódicos llenan el espacio libre con el reportaje del “Síndrome posvacacional”, o el de “En septiembre se producen más rupturas amorosas” y se quedan tan anchos.
Lo mismo pasa cada mes de enero y cada mes de junio / julio cuando empiezan las rebajas: meten (con calzador) el tema de “Controla los gastos en las Rebajas con estos consejos” o “La calidad del producto es la misma en Rebajas que el resto del año”. Para mi que este tipo de reportajes los tienen preparados desde medio año antes.
Tal vez la sociedad es tonta, pero repetir lo mismo cada año cansa y uno se da cuenta. También cabe decir que nunca aprendemos. Un ejemplo son las campanadas: siempre está el típico que come las uvas en cuartos, y eso que lo hacemos cada año desde hace un siglo…
Sólo tengo que decir que el síndrome pos vacacional es un mito. Nunca lo he sufrido, y creo que se debe dar el efecto contrario: querer mejorar, ser mejor persona y corregir errores –que no siempre se consigue– o tener más ganas de empezar proyectos. Y si uno se agobia al volver al trabajo no es por ningún síndrome. Lo que hay es un problema de falta de mentalidad, esfuerzo, motivación y organización. También es cierto que tres meses de vacaciones dan para aburrir…
La inmensidad de la Tour Eiffel y sus preciosos atardeceres, que a la vez tiene a sus pies el río Seine, que a la vez bañan y rodean a la Catedral de Notre-Dame, el Centre Pompidou y su arquitectura “especial”, las grandes obras de arte que atesoran los museos del Louvre y de Orsay (este segundo me gustó más), las preciosas y cuidadas fachadas de edificios, sus chimeneas, el laberinto que forman los pasillos del Metro, las vistas de la (fea) Tour Montparnasse, la majestuosidad de la Ópera Garnier, el animado barrio de Montmartre, con el Moulin Rouge o el Sacre Cœur el muy dinámico centro de la ciudad con Châtelet y les Halles y muchas otras cosas hacen que esta ciudad se merezca ser una de las más visitadas del mundo.
La verdad, es que merece la pena, pues a mi me ha parecido mucho mejor que las otras “capitales” del mundo: London y New York. Me falta por ver muchas ciudades, como Dublin, Berlín, Roma, Miami, Beijing, Shanghai, Wien, Praga y muchísimas otras, pero creo que ninguna superará París.
Pero quién sabe, tal vez alguna ciudad me llega a gustar tanto o más que París… Ninguna ciudad puede ofrecer tanto dentro de ella, y por eso, por el momento, me quedo con París y Barcelona. Aunque fijándome bien, la ciudad condal no tiene casi nada comparado con la capital francesa, pero tiene ese “algo” o ese “no sé qué” que hace que me quede con ella.
Me voy unos días a tierras parisinas. Si es cierto eso de que en el hall del hotel hay Wi-Fi gratuito, no acabaré de desaparecer totalmente (por vuestra desgracia jujuju).
PD: Pensad cómo se dice “París” en francés y tal vez pilléis el minidiálogo del principio (Esta es una de las pajas mentales que tengo que nunca nadie pilla por su absurdidad).
Me quedé medio dormido, y a las 07H00 mi padre pica a la puerta. Como estaba medio dormido no sabía si esos golpes en la puerta eran de verdad o eran un sueño, hasta que lo asimilé y me dije: “esto es de verdad”, así que dice: “abre”… Hasta que al cabo de unos segundos volví a asimilar: “coño, es verdad, está cerrada”, y me tuve que levantar para abrirle. Hablamos un rato y me pegué una duchita. Como teníamos que volver al hotel por eso del cambio de habitación (que por cierto, vaya pu***da), pues no podíamos ir muy lejos, así que fuimos caminando a Kensington Gardens (cuando salimos del hotel eran las 08H30 o así) pasando por la estación de Metro para comprar el One Day Travelcard para usarla más tarde.
Llegamos a Kensington Gardens y caminamos hacia abajo hasta la altura del Kensington Palace, donde nos sentamos en un banco para mirar el palacio y descansar un rato. Acto seguido, volvimos a caminar otra vez hacia abajo, luego tiramos a la izquierda para ir al Albert Memorial. Justo delante de este monumento hay el Albert Hall, un edificio curioso, de forma redonda.
Después de echar fotos como “guiris” a esos dos lugares, fuimos caminando hasta detrás del Albert Hall, por donde bajamos por unas escaleras hasta Prince Consort Road. Luego tumbamos a la izquierda hasta llegar a Exhibition Road, la calle de los museos. Pasamos por delante del Museo de Ciencia y Tecnología pero aún estaba cerrado (pues eran antes de las 10H00). Continuamos recto hasta el Museo de Ciencias Naturales, que estaba a punto de abrir (a las 10H00). Así que hicimos la poca cola que había antes de entrar para ver algunas cosas que había ahí. Vimos la exposición de dinosaurios de forma rápida entre otras exposiciones y animales, pero vimos muy poco, por eso luego volvimos. Estuvimos por ahí alrededor de 45 minutos. En lugar de volver al hotel caminando volvimos en Metro.
Llegamos al hotel más o menos a las 11H05, cambiamos de habitación y planificamos lo que haríamos más tarde. Salimos aproximadamente a las 11H30 del hotel hasta el Metro, donde volveríamos a la misma estación para continuar con los museos. La estación enq ue bajamos creo que era South Kensington… En lugar de volver al Museo de Ciencias Naturales lo que hicimos fue ir al Albert & Victoria Museum, otro museo gratuito (como el anterior) en el que había muchas esculturas. A las 13H00 comimos en el “self-service” del museo (por cierto, en Londres no se come muy bien y la comida es carísima). Después del descanso, continuamos la visita al museo una media hora más. Cuando acabamos, volvimos al Museo de Ciencias Naturales para ver lo que nos faltaba, como la secuoia gigante y “la casa” de las hormigas.
Como Harrods estaba relativamente cerca de ahí (si sigues la misma calle unos 600 metros te plantas en el Centro Comercial), pues fuimos por esa calle para ver qué tal estaba. Aunque era domingo, Harrods (como la mayoría de las tiendas) estaba abierto, aunque con un horario un pelín reducido. Entramos y no nos gustó mucho, lo vimos muy caótico y desordenado… Subimos hasta la última planta, la de deportes, para mirar si tenían las Converse All Star que quería, pero no, no las tenían.
Así que bajamos hasta abajo, cogimos el Metro (que está justo en la salida) dirección Hyde Park Corner. Ya en la estación, para subir a la calle teníamos que subir unas escaleras mecánicas muy altas. Así que mi padre me retó a subir todas las escaleras, y yo, claro, como soy tonto, cogí y las subí, y acabé cansadísimo, y prácticamente subía porque me agarraba a la barandilla. Después de esa tontería fuimos dirección Buckingham Palace a través de Constitution Hill.
Ahí era prácticamente imposible sacar fotos por la cantidad de turistas que había ahí, así que estuvimos sólo unos 10 minutos y nos fuimos dirección Trafalgar Square (como el día anterior) por la calle “the Mall”. Eran las 17H20, así que era muy tarde para visitar el National Gallery, pues estaríamos muy poco tiempo. Por esa razón decidimos ir a Piccadilly Circus.
Cuando uno llega a Piccadilly Circus se queda impresionado por la cantidad de luces que no paran de “moverse” y por su inmensidad. Nada más legar ahí vimos una tienda llamada “Lillywhites” o algo parecido. Es una tienda dedicada al deporte, así que entramos, pensando que ahí podría encontrar las Converse… Y ¡tachán! Las encontré de mi talla, el color, y a de más rebajadas un 30%. ¿Qué más se puede pedir? Compramos las Converse, y en caja, como había camisetas Umbro a 4 €uros de nuestra talla, pues decidimos comprarlas, una para cada uno.
Después de echar unas fotos a Piccadilly Circus decidimos subir Regent Street para ir a Oxford Circus. En medio camino nos encontramos una cadena de zapatarías llamada Clarck’s. Entramos y mi padre vio unos zapatos-sandalia (no sé cómo se llaman en realidad U^^) que le gustaron y se las compró. Cuando llegamos a Oxford Circus, las tiendas de Oxford Circus y Oxford Street estaban cerradas. Así que cogimos la Central Line del Metro en la estación de Oxford Circus hasta la de Queensway. En esta línea es cuando supe el significado de “the Tube”… Porque el túnel de Metro y el tren tienen esa forma. Eso ya lo sabía, pero en los trenes en que me había montado de Metro no tenían esa forma y esta fue la primera vez en que me montaba en un tren de estos.
Al llegar a Queensway, fuimos caminando hasta el Hotel, donde dejamos nuestras pertinencias y nos pegamos una duchita rápida. Estuvimos buscando donde cenar, pero al final nos decantamos por el chino de al lado de la puerta del hotel. Fue una comida rápida y estaba normal de sabor, así que no me puedo quejar. Fuimos a comprar al supermercado algo de agua para la noche en el hotel. Al volver, nos quedamos viendo la tele, y finalmente, durmimos.
Me levanté a las 05H00 de la mañana para estar a las 06H30 en la Estació d’Autobusos Barcelona Nord. Después de ducharme y de comprobar que estaba todo en la maleta, salimos de casa a las 06H00 (todavía era de noche) para dirijirme al Metro.
Cogimos la Línea 2 des de mi estación hasta el Clot, donde hicimos transbordo con la Línea 1 para la estación de Arc de Triomf. En este tren es cuando me doy cuenta que me había olvidado el teléfono móvil, pero no le dije nada a mi padre… El tren se quedaba más rato de lo normal en las estaciones, pero llegamos lo suficientemente pronto a la estación de autobuses como para poder comer algo.
Subimos al autocar a las 06H55 y salimos de ahí las 07H05 dirección al aeropuerto de Girona (en total, una hora y pico de viaje). Llegamos sobre las 08H15.
Fuimos directamente al mostrador de facturación, y después de dar unas vueltas por la planta baja del aeropuerto, subimos al segundo piso, donde se hacen los embarques. No hicimos más que mirar cómo aterrizaban dos o tres aviones, fotografiarlos, y si eran de RyanAir, preguntarnos si ese sería el nuestro. Cuando se acercaba el momento de embarcar, me puse a hacer cola, pues habiá gente que también la estaba haciendo… Pero resulta que cuando era hora de embarcar la cola no se respetó y todos fueron en masa hasta la puerta. No se respetó porque en RyanAir los asientos no se reservan, y quien llega antes al aeropuerto y factura antes, antes tiene el asiento, por eso fue así.
Subimos al avión y llegamos a tiempo para coger un asiento de ventana prácticamente en la cola de éste. El despegue fue bien, luego pasamos por el Canal de la Mancha, al rato volamos muy cerca de Londres, y en ese momento el avión giró a la derecha, cosa que nos permitió ver mejor la ciudad. La aproximación al aeropuerto de Stansted fue bastante accidentada… El avión bajaba a trompicones (como el Hurakan Condor de Port Aventura) y al aterrizar el avión pegó un super bote. Aquí tenéis el momento del aterrizaje, que lo grabé en video.
Al llegar aeropuerto pasamos por el control, donde nos miraron el DNI y fuimos directos al tren que nos llevaría a la estación de Liverpool Street. No tuvimos que comprarlo porque ya lo compramos en el avión para ahorrar tiempo. Al poco de sentarnos en el tren, delante nuestro se sentaron, por casualidad, una pareja de personas que viajaron también en nuestro vuelo, unos catalanes. Ahí me puse contento porque me podía reír de las cosas que comentaban, sobre sus cosas, ya que me hacían gracia. Su hotel caía cerca del nuestro, o eso parece, porque comentaron que tenían que ir a la estación de Metro de Bayswater o de Queensway, como nosotros. A estas dos personas no las volví a ver en Londres U^^.
Una vez en Liverpool St Station fuimos al McDonald’s de la estación porque teníamos hambre… Desde las 06H45 hasta las dos hora española (una hora inglesa) no habíamos comido nada. Después de comer, bajamos al vestíbulo de la estación para comprar la tarjeta de viaje Oyster para mi padre y una tarjeta para mí. Yo tuve que comprar un OneDay Travelcard porque sale más económico (1 pound a day) y podía viajar por las seis zonas. Eso sí, la tenía que comprar cada día, y no en la máquina, si no en el mostrador de alguna estación del Underground.
Para ir al hotel podíamos coger dos líneas: Circle (la amarilla) que nos dejaría en Bayswater, o Central (la roja) que nos dejaría en Queensway. Como la Central estaba cerrada este fin de semana por alguna razón que desconozco, cogimos la Circle Line (una línea muy útil porque da vueltas por toda la ciudad) hasta Bayswater. En el Metro no había aire acondicionado y se pasaba mucha calor, no como en Barcelona, que hasta se pasa frío a veces en el Metro. Al principio pensé que el Metro de Londres era una mierda porque siempre se paraba en medio del túnel y se quedaba mucho rato en la estación, hasta que al final entendí el porqué (porque pasan muchos trenes, normalmente uno al minuto si hay tres líneas que comparten andén y es muy difícl coordinarlo todo) y hasta le llegué a coger “cariño”.
Llegamos al Hotel, y resulta que una habitación doble con camas separadas no tenían… Así que nos metieron uno en una Single y otro en otra Single… Cosa que nos resultó como una patada en el culo porque al día siguiente teníamos que volver a las 11H00 para trasladarnos… Pero esto se contará en el siguiente post.
Como en un lo que quedaba de día no podríamos hacer la caminata que teníamos planeada, fuimos a la estación de Westminster para ver el Big Ben, al cual le hicimos algunas fotos, Trafalgar Square, donde está el National Gallery y los soldados aquellos que nunca se mueven en House Guards.
Hicimos todo eso, y después volvimos al Hotel para descansar un poco. Acto seguido fuimos a pasear por la zona del hotel, una zona muy activa… Fuimos al centro comercial que hay cerca y a dar una vuelta para ver dónde cenar. Al final decidimos cenar en el Kentucky Fried Chicken que había cerca. Al finalizar la cena, fuimos al hotel, cada uno a su habitación. Yo me quedé viendo la tele hasta que me entró el sueño. Después a las 04H00 de la madrugada me desperté y ya no podía dormir, así que encendí la tele y me puse a ver un programa muy parecido al que hay en laSexta, que es un concurso en el que tienes que adivinar cosas llamando por teléfono, y si aciertas, te llevas dinero