Los globos sonda de Vic y Barcelona 2022
Sunday, 17 de January de 2010La semana pasada estuvo marcada por dos noticias sorprendentes —dejando la tragedia de Haití de lado—: la propuesta de Vic de no empadronar a los inmigrantes sin visado y la candidatura de Barcelona—Pirineus para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022.
La polémica decisión de Vic
No voy a entrar en el fondo de la cuestión porque no conozco la realidad social de la ciudad. De todas formas, tras el —lógico— cambio de postura del Ayuntamiento (de estar seguros de la legalidad de su decisión a acatar lo que diga el Gobierno del Estado), la impresión que se puede tener es que la primera noticia era un globo sonda en toda su magnitud. Es decir: lanzar una noticia bomba y «a ver qué dicen el poblacho y los medios».
El problema de los globos sonda es que si éste es una mala idea —véase Vic o los estudios obligatorios hasta los 18 de Gabilondo— es muy probable que tire hacia adelante, pero si es una idea relativamente aceptable —cosa insólita—, probablemente se quede en el cajón del sastre.
Barcelona: una jarra de agua fría tras otra
En esta semana que está a punto de acabar el currante, socialista de ESADE, susurrante y Acsalantíssim Alcala da Varsalona, Jordi Hereu, se ha cubierto de gloria. En primer lugar, las obras de la Diagonal se retrasarán cuatro años para que las obras de la L9 se acaben y los que cogen el coche tengan alternativa para pasarse al Metro. Desde este punto de vista, la decisión no es mala idea, pero me da miedo que el retraso acabe dejando la nueva y necesaria Diagonal en el cajón del sastre, como pasa con los “buenos” globos sonda, dejando así todo el espectáculo mediático de la consulta en vano.
En segundo lugar, Hereu quiere que Barcelona tenga los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. La noticia no ha gustado ni en Aragón ni en Barcelona. Según una encuesta de La Vanguardia, el 70% de los lectores está en contra de los JJOO ’22. Desde el punto de vista del lector socialista las cosas pintan igual: aunque no pregunten si los lectores apoyan o no la candidatura, según el Periódico de Catalunya, el 67% cree que Barcelona no los conseguirá.
Formo parte de estas personas reacias a la candidatura, ya que la probabilidad de fiasco es alta, porque a la población se la puede ilusionar de otra forma (y el anuncio de Visca Barcelona, aunque me guste, no cuenta) y porque, como dice CiU, ya estamos en campaña electoral y es una maniobra de cara a las elecciones propia de alguien que sabe que va por detrás en las encuestas (las autonómicas son este año y las municipales, el año que viene).
Barcelona no necesita más grandes eventos para situarse en el mundo (el Fòrum no hacía falta y acabó en fracaso). Barcelona ya lo está desde 1992. Ahora lo que necesita —ahora y siempre— es trabajar para que la ciudad sea de y para los barceloneses y no tanto para los que vienen a pasar cuatro días. Es decir, hacer política de proximidad y escuchar al ciudadano, cosa que no hace. Una vez escribí al ayuntamiento y recibí esto: «Participación ciutadana» (post del 2006).
Me gustaría que la candidatura fuera otro globo sonda como el de Vic, pero me temo que no. Si Maragall dejó los JJOO ’92 y Joan Clos el Fòrum, tal vez Hereu quiera dejar su marca como el impulsor de los Juegos de Invierno…















