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Ya estamos en campaña electoral

Sunday, 3 de January de 2010

Ayer Quim Monzó criticó en La Vanguardia el discurso del President José Montilla (vídeo), acusando al redactor del discurso de hacer demasiado “pose, laboratorio lingüístico, farsa”, que se nota en el excesivo uso de los determinante posesivos en lugar de los débiles (cosa que para Monzó también da a entender que se escribió en castellano y luego se tradujo al catalán). También criticó -como todo el mundo a excepción, imagino, de los simpatizantes socialistas catalanes- el descarado mensaje de campaña electoral que gratuitamente nos ofreció el President.

Pues qué queréis que os diga. Coincido con lo que dijo Monzó. Pero también entiendo que el marrón que se ha tenido que comer el redactor del discurso debe ser notable. ¿Os imagináis que viene el Acsalantísim Prasiden da la Ianaralitat da Catalunha* José Montilla y os dice “Oye, ¿me podrías hacer un favor? Es que quiero que me hagas el discurso de fin de año y tal…“? Debe ser un marrón tan grande como el que Montilla encolomó a los de Iniciativa para asumir la conselleria de Interior. Imagino que fue algo así como un “Oye, Saura, una cosita… Con vosotros podíamos pactar para hacer Govern, ¿no? Dijisteis que estábais interesados y tal, ¿no? Es que he estado mirando el tema de les conselleries y creo que os iría bien Interior… Aunque bueno, sin compromiso, ¿eh? Me dices que no y no pasa nada, ya hacemos Govern con CiU…

No debe ser fácil escribir un tostón de 10 minutos. Y menos aún dar pie a una campaña electoral de esta manera tan… no sé… De esta manera tan… dejémoslo en tan.

*No queda mal esto de Catalunha… Total, para ser President de la Generalitat debes hacer unas filigranas para salir más o menos airoso de las situaciones cuan jugador de fútbol… ¿Qué tal si proclamamos la “República Independent de Barçalunya”? (Laporta aceptaría, aunque se merece otra entrada a parte!)




El (llamado) problema catalán

Friday, 27 de November de 2009

El “nuevo” Estatut d’Autonomia de Catalunya, ley orgánica firmada por el Rey, aprobada por las Cortes Generales, el Parlament de Catalunya y la población catalana en referéndum en 2006, corre peligro por culpa de todos, especialmente del Tribunal Constitucional (TC), incluso tres años después. Es por eso que ayer 12 diarios catalanes editaron el editorial conjunto en defensa del Estatut «La dignidad de Catalunya», al cual me adhiero tras leerlo con detenimiento. El revuelo por este hecho, que no es poco, lo dejo para otro momento.

Este tribunal es más irregular que las cuentas del Palau de la Música en la era Millet: doce miembros elegidos a dedo entre los partidos políticos (¿¿¿Hola??? ¿¡Dónde está la separación de poderes!?), de los cuales uno no puede emitir voto por una artimaña del PP, otro está muerto y cuatro tienen el mandato expirado desde hace dos años. Es decir, sólo la mitad juega “limpio”. ¿Qué dirán sus “estatutos” sobre esto?

Ninguna Constitución (si no me falla la memoria) ha durado tantos años en España, aunque se ha de decir que aquí siempre ha habido “follón”. Tal vez ha llegado la hora de algún cambio (posiblemente menos polémico que el Estatut): las leyes están hechas para cambiarlas con el tiempo junto a los cambios de la sociedad.

¿Cómo es posible sólo que doce personas –en realidad diez– puedan decidir ir o no en contra de algo aprobado por el Congreso y la mayoría de la población catalana que lo votó? La decisión del TC puede cambiar muchísimas cosas en todos los sentidos.

Hace ya tres años que el Estatut está en vigor y gracias a él Catalunya ha mejorado ciertas cosas y ha ganado más competencias, aunque sigue sin poseer las más clave. Parece ser que eso ha levantado ampollas en muchos estratos porque no gusta esta nueva situación.

A este aumento del autogobierno (sin pretensiones independentistas) se le ha llamado “problema catalán”, y se plantea como la raíz de todos los problemas de España, especialmente el de su “unidad”. A veces pienso que entre los independentistas y los españolistas, por caminos totalmente opuestos, tienen una cosa en común: la no inclusión de Catalunya en España debido a ciertos comentarios llenos de odio que vienen de la España profunda y centralista. Es por eso que yo no lo llamaría “problema catalán”, sino “problema español”, ya que la falta de respeto y respeto entre unos hacia otros es increíble.

Para acabar, y dejando claro que no pretendo adoctrinar a nadie ni imponer mi opinión, dejo este tópico pero que no deja de ser verdad:

Vive y deja vivir.




Un niño se cuela en la web de Madrid 2016

Sunday, 4 de October de 2009
Madrid 2016

Captura de pantalla de la página web

¿Qué puedes decir de una ciudad cuando no tienes ni puta idea de ella? Pues tirar del típico tópico: decir que es muy moderna y cosmopolita aunque tenga muchos años de historia, que sus habitantes son muy buena gente y muy abiertos, que el transporte público va a las mil maravillas, se puede ir a pie a todos sitios y que tiene muchos monumentos.

Y no es para meter el dedo en la yaga, pero la web oficial de Madrid2016 es un claro ejemplo de esto en el apartado de la subsede de Barcelona, donde parece ser que se ha colado un niño.

Para qué engañarnos, el texto es una basura –perdón por la expresión, pero las cosas como son– con todas sus letras. Quien no vea el por qué que se lo haga mirar, porque debe ser grave… Si yo fuera profesor de castellano de 1º de ESO, hubiera suspendido al alumno por esto (por suerte no quiero ser profesor, porque sino, repartiría una de estopa…). Eso sí, se agradece que hayan respetado el topónimo de Catalunya en su forma catalana, que algo es algo (es un motivo de honda satisfacción).

Nunca he estado en Marruecos, pero podría decir que la gente es muy abierta a pesar de la barrera lingüística y cultural, que es muy bonito, que hay mucha gente en la calle y quedarme tan ancho. Y podría decir esto también con London, Heidelberg, Tokyo y la Antártica.

Hay otro tópico por excelencia: el de la cultura mediterránea. Gallardón hizo hincapié el viernes varias veces en este tipo de cosas –que, para variar, también tiraban del tópico–. Esto siempre me ha hecho gracia, porque Madrid no tiene nada mediterráneo: ¿qué vas a tener de mediterráneo una ciudad a 700 metros sobre el nivel del mar y a centenares de kilómetros de la costa? Ni dieta ni clima. Los típicos callos y la gran diferencia de temperaturas entre verano e invierno son una muestra.

Como hoy la cosa va de tópicos, también tengo que decir que me ha parecido un FAIL poner música flamenca en el vídeo de presentación. Eso sólo ayuda a exaltar la imagen de “olé, toros, sevillanas y paella”. Luego no me extraña que un guiri venga a Barcelona preguntando por tablaos flamencos… O sea, que nosotros nos lo hemos buscado.