Palau de la Música en el acto de celebración de su centenario (febrero 2008)
El concierto de Love of Lesbian (LOL para los vagos) en Can Millet (aka Palau de la Música) en el marco del XI Festival del Mil·leni planteaba alguna duda: ¿Serán tan irreverentes en un lugar tan imponente? Sí, lo fueron: se vistieron de Amante Guisante (Te hiero mucho: Spotify) en el último bis y, para variar, bailaron su Algunas plantas (Spotify) e hicieron el burro en un buen concierto de dos horas y cuarto de duración.
Era un concierto descartado de mi agenda (bueno, vale, no tengo agenda, ¿y qué?) pero que cayó del cielo en forma de entrada de gallinero barata unas horas antes. Pese a estar lejos de Santi Balmes y compañía y tener una visión reducida, éste ha sido el concierto con el que más he disfrutado —no quiero ni imaginar cómo habrá sido en platea—. Palabra.
Love of Lesbian es ahora un grupo tan grande dentro del pop alternativo / indie (no, no tengo ni puta idea de clasificar música: yo todo lo metería en la sección Pop-Rock de la Fnac y a tomar por culo) español que han pasado de ser teloneros de the Cure en el 2000 a tener a Élena como teloneros.
Élena en el Palau de la Virreina (junio 2009)
El grupo de Helena Miquel, también cantante de Facto Delafé y las Flores Azules, actuó durante media hora. El sonido no me acabó de convencer porque en ciertos momentos la voz me resultaba incómoda, pero tampoco me llegaron a decepcionar porque ya los había visto en un acústico en el Palau de la Virreina en el mes de junio. La canción que más me gusta de ellos es Plou (YouTube | Spotify), de su último disco Un cafè i setanta matins.
Aunque me pese decirlo, es uno de los grupos que prefiero oír en CD que en directo. Eso sí, Helena tan guapa como siempre, con un vestido espectacular (sencillo, de color negro y con un lazo rojo rodeando la cintura) que combinaba perfectamente con su bonito cabello. Y su versión más espectacular vino en la última canción…
Sobre el concierto de Love of Lesbian tengo pocas críticas y muchas alabanzas. Empecemos por lo malo: Eché en falta Marlene, la vecina del ático (Spotify) —un clásico dentro de la esquizofrenia colectiva de la banda— y en ocasiones me costaba reconocer de qué canción se trataba hasta que Santi Balmes decía las primeras sílabas.
Love of Lesbian en La Mercè '08 (Pl Reial)
Las alabanzas: a pesar de esto, fue un gran directo, un sonido pasable aunque mejorable, con una gran conexión con el público, con humor dentro y fuera de sus canciones y con capacidad de hacer levantar el Palau de la Música —un público, eso sí, ya predispuesto a pasárselo teta— de sus asientos durante la última parte del concierto.
La combinación de irreverencia, mala educación y palmas y coros del público daban la sensación de que el concierto se podría celebrar en cualquier sitio menos en el Palau de la Música Catalana, un lugar —precioso y, además, Patrimonio de la Humanidad— que de entrada haría impensable hacer eso…
Y pensar que la primera vez que escuché a Love of Lesbian no me gustó y los dejé en el congelador un año entero… Es uno de estos grupos a los que se les debe dar una oportunidad.
La semana pasada estuvo marcada por dos noticias sorprendentes —dejando la tragedia de Haití de lado—: la propuesta de Vic de no empadronar a los inmigrantes sin visado y la candidatura de Barcelona—Pirineus para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022.
La polémica decisión de Vic
No voy a entrar en el fondo de la cuestión porque no conozco la realidad social de la ciudad. De todas formas, tras el —lógico— cambio de postura del Ayuntamiento (de estar seguros de la legalidad de su decisión a acatar lo que diga el Gobierno del Estado), la impresión que se puede tener es que la primera noticia era un globo sonda en toda su magnitud. Es decir: lanzar una noticia bomba y «a ver qué dicen el poblacho y los medios».
El problema de los globos sonda es que si éste es una mala idea —véase Vic o los estudios obligatorios hasta los 18 de Gabilondo— es muy probable que tire hacia adelante, pero si es una idea relativamente aceptable —cosa insólita—, probablemente se quede en el cajón del sastre.
Barcelona: una jarra de agua fría tras otra
Montilla, Hereu y Fèlix Millet en el centenario del Palau de la Música (2008)
En esta semana que está a punto de acabar el currante, socialista de ESADE, susurrante y Acsalantíssim Alcala da Varsalona, Jordi Hereu, se ha cubierto de gloria. En primer lugar, las obras de la Diagonal se retrasarán cuatro años para que las obras de la L9 se acaben y los que cogen el coche tengan alternativa para pasarse al Metro. Desde este punto de vista, la decisión no es mala idea, pero me da miedo que el retraso acabe dejando la nueva y necesaria Diagonal en el cajón del sastre, como pasa con los “buenos” globos sonda, dejando así todo el espectáculo mediático de la consulta en vano.
En segundo lugar, Hereu quiere que Barcelona tenga los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. La noticia no ha gustado ni en Aragón ni en Barcelona. Según una encuesta de La Vanguardia,el 70% de los lectores está en contra de los JJOO ’22. Desde el punto de vista del lector socialista las cosas pintan igual: aunque no pregunten si los lectores apoyan o no la candidatura, según el Periódico de Catalunya,el 67% cree que Barcelona no los conseguirá.
Pebetero Olímpico de Barcelona '92 en el 2007
Formo parte de estas personas reacias a la candidatura, ya que la probabilidad de fiasco es alta, porque a la población se la puede ilusionar de otra forma (y el anuncio de Visca Barcelona, aunque me guste, no cuenta) y porque, como dice CiU, ya estamos en campaña electoral y es una maniobra de cara a las elecciones propia de alguien que sabe que va por detrás en las encuestas (las autonómicas son este año y las municipales, el año que viene).
Barcelona no necesita más grandes eventos para situarse en el mundo (el Fòrum no hacía falta y acabó en fracaso). Barcelona ya lo está desde 1992. Ahora lo que necesita —ahora y siempre— es trabajar para que la ciudad sea de y para los barceloneses y no tanto para los que vienen a pasar cuatro días. Es decir, hacer política de proximidad y escuchar al ciudadano, cosa que no hace. Una vez escribí al ayuntamiento y recibí esto: «Participación ciutadana» (post del 2006).
Me gustaría que la candidatura fuera otro globo sonda como el de Vic, pero me temo que no. Si Maragall dejó los JJOO ’92 y Joan Clos el Fòrum, tal vez Hereu quiera dejar su marca como el impulsor de los Juegos de Invierno…
Ayer Quim Monzó criticó en La Vanguardia el discurso del President José Montilla (vídeo), acusando al redactor del discurso de hacer demasiado “pose, laboratorio lingüístico, farsa”, que se nota en el excesivo uso de los determinante posesivos en lugar de los débiles (cosa que para Monzó también da a entender que se escribió en castellano y luego se tradujo al catalán). También criticó -como todo el mundo a excepción, imagino, de los simpatizantes socialistas catalanes- el descarado mensaje de campaña electoral que gratuitamente nos ofreció el President.
Pues qué queréis que os diga. Coincido con lo que dijo Monzó. Pero también entiendo que el marrón que se ha tenido que comer el redactor del discurso debe ser notable. ¿Os imagináis que viene el Acsalantísim Prasiden da la Ianaralitat da Catalunha* José Montilla y os dice “Oye, ¿me podrías hacer un favor? Es que quiero que me hagas el discurso de fin de año y tal…“? Debe ser un marrón tan grande como el que Montilla encolomó a los de Iniciativa para asumir la conselleria de Interior. Imagino que fue algo así como un “Oye, Saura, una cosita… Con vosotros podíamos pactar para hacer Govern, ¿no? Dijisteis que estábais interesados y tal, ¿no? Es que he estado mirando el tema de les conselleries y creo que os iría bien Interior… Aunque bueno, sin compromiso, ¿eh? Me dices que no y no pasa nada, ya hacemos Govern con CiU…“
No debe ser fácil escribir un tostón de 10 minutos. Y menos aún dar pie a una campaña electoral de esta manera tan… no sé… De esta manera tan… dejémoslo en tan.
*No queda mal esto de Catalunha… Total, para ser President de la Generalitat debes hacer unas filigranas para salir más o menos airoso de las situaciones cuan jugador de fútbol… ¿Qué tal si proclamamos la “República Independent de Barçalunya”? (Laporta aceptaría, aunque se merece otra entrada a parte!)
Mi madre sabe que odio el tabaco, y que si puedo evitarlo, lo evito. Sólo voy a comer con ella si vamos a sitios donde no se pueda fumar (si no, no voy, directamente). Y como de estos sitios en Barcelona hay pocos, y los pocos que hay no sé dónde están, acabamos comiendo en el Quick de Plaça d’Urquinaona o en el Viena de Carrer de Pelai… Así dejo de ser fumador pasivo, pero así no hago un favor a mi dieta. Esto que voy a decir sonará muy sensacionalista, pero por culpa de los fumadores, yo me engordo. Ala, dicho está.
Es por eso que hoy me ha alegrado este artículo de opinión de Pau Arenós, publicado en El Periódico de Catalunya de hoy (21/12/2009). Coincido bastante de fondo, aunque no con las formas. De todas formas, me alegra saber que hay gente que piensa más o menos lo mismo que yo.
Tres días después de haber comido en un restaurante en el que permiten fumar, el abrigo huele a industria carbonera del siglo XIX. Animalillo: la prenda, mustia en la percha, tose como un minero jubilado y escupe flemas negras igual que un deshollinador de aquel Londres en niebla. Deseo como regalo de año nuevo la prohibición absoluta de las fumarolas en los lugares públicos, en especial, en los restaurantes, asfixiado y harto de los ahumados no pedidos. Después de una ley chapucera que obligó a gastos innecesarios para separar a los comensales gasificados de los desgasados, por fin la norma total que no permitirá desenfundar cigarrillos a esta orilla del río Pecos.
El fumador dirá: «Pues come en sitios prohibicionistas». A lo que argumentaré dos cosas. Uno: en la mayoría de establecimientos populares permiten el alquitrán como si fuera un plato más del menú, así que hay poco donde elegir. Y dos: cuando en un grupo varios individuos son fumadores sucede lo mismo que cuando conversan catalanohablantes y aquellos castellanoparlantes capaces de entender la lengua de Pep Guardiola. Los que ceden son…
Escucho la protesta de los propietarios de bares y restaurantes y comprendo el temor a la estampida, a perder parroquia, aunque no sé por qué tendría que suceder la calamidad: si en ningún sitio pueden encender un pitillo, ¿se encerrarán en casa a encadenar paquete tras paquete hasta el ahogo y el cáncer de pulmón? En algún momento del sahumerio suicida se verán obligados a salir, respirar oxígeno y volver a frecuentar cafés, cruasanes y macarrones.
Asimismo, los currantes fumigados, sobre todo los camareros, podrán guardar en el arcón la máscara antigás de la segunda guerra mundial, o aquellas mascarillas de quirófano que compramos enloquecidos cuando pensábamos que la gripe A iba a ser la gripe Z, o sea, la última de nuestras vidas.
Comer al fin en sitios con buena visibilidad. Ver al de enfrente disipada la bruma. Tomar croquetas libres de ceniza. Liberar el pulmón de plomo. Regresar a casa sin cargar con un fantasma de humo.
El “nuevo” Estatut d’Autonomia de Catalunya, ley orgánica firmada por el Rey, aprobada por las Cortes Generales, el Parlament de Catalunya y la población catalana en referéndum en 2006, corre peligro por culpa de todos, especialmente del Tribunal Constitucional (TC), incluso tres años después. Es por eso que ayer 12 diarios catalanes editaron el editorial conjunto en defensa del Estatut «La dignidad de Catalunya», al cual me adhiero tras leerlo con detenimiento. El revuelo por este hecho, que no es poco, lo dejo para otro momento.
Este tribunal es más irregular que las cuentas del Palau de la Música en la era Millet: doce miembros elegidos a dedo entre los partidos políticos (¿¿¿Hola??? ¿¡Dónde está la separación de poderes!?), de los cuales uno no puede emitir voto por una artimaña del PP, otro está muerto y cuatro tienen el mandato expirado desde hace dos años. Es decir, sólo la mitad juega “limpio”. ¿Qué dirán sus “estatutos” sobre esto?
Ninguna Constitución (si no me falla la memoria) ha durado tantos años en España, aunque se ha de decir que aquí siempre ha habido “follón”. Tal vez ha llegado la hora de algún cambio (posiblemente menos polémico que el Estatut): las leyes están hechas para cambiarlas con el tiempo junto a los cambios de la sociedad.
¿Cómo es posible sólo que doce personas –en realidad diez– puedan decidir ir o no en contra de algo aprobado por el Congreso y la mayoría de la población catalana que lo votó? La decisión del TC puede cambiar muchísimas cosas en todos los sentidos.
Hace ya tres años que el Estatut está en vigor y gracias a él Catalunya ha mejorado ciertas cosas y ha ganado más competencias, aunque sigue sin poseer las más clave. Parece ser que eso ha levantado ampollas en muchos estratos porque no gusta esta nueva situación.
A este aumento del autogobierno (sin pretensiones independentistas) se le ha llamado “problema catalán”, y se plantea como la raíz de todos los problemas de España, especialmente el de su “unidad”. A veces pienso que entre los independentistas y los españolistas, por caminos totalmente opuestos, tienen una cosa en común: la no inclusión de Catalunya en España debido a ciertos comentarios llenos de odio que vienen de la España profunda y centralista. Es por eso que yo no lo llamaría “problema catalán”, sino “problema español”, ya que la falta de respeto y respeto entre unos hacia otros es increíble.
Para acabar, y dejando claro que no pretendo adoctrinar a nadie ni imponer mi opinión, dejo este tópico pero que no deja de ser verdad:
El lunes de la semana pasada (16/11/2009), como de costumbre –reciente–, me puse a leer los artículos de opinión y las cartas al director dela Vanguardia. Empecé a leer la carta titulada “Caminos escolares” sobre la obesidad infantil y el estudio en relación al tema que salió en los medios la semana anterior. Dicha carta me sonaba muchísimo, y a medida que la iba leyendo, aun más. El final de la carta me hizo recordar algo que ya había leído en el diario El País la semana anterior.
Así que me puse a buscar ejemplares de el País que tenía por casa hasta que encontré la misma carta –un poco más larga– en la edición del viernes anterior (16/11/2009) titulada “Sedentarismo infantil”.
Estaba firmada por el mismo hombre, Juan Merallo Grande, de Madrid. Imagino que habrá enviado la carta a los dos diarios –y quién sabe si a más– para hacer llegar su mensaje lo más lejos posible. Espero que sea eso, porque no creo que un diario como la Vanguardia se dedique a copiar cartas al director por falta de cartas (¡seguro que no les faltan si éstas pueden compartir sección con la columna de Quim Monzó!).
Esto me hace pensar en la retroalimentación entre estos dos diarios especialmente en la sección de opinión, ya que no es la primera vez que se citan entre ellos. Es una actividad que no desapruebo porque encuentro que esté bien que haya cierta “interactividad” entre medios –especialmente siendo uno convergente y otro socialista–, ya que en el fondo hoy en día todo está conectado.
Será que leer dos diarios al día no puede ser bueno…
Hoy me he paseado por mi propio blog -cosa que hacía demasiado que no hacía- y he releido el post “Un niño se cuela en la web de Madrid 2016” (el de los topicazos y tal).
Me han dado ganas de entrar en la página web para ver si esa obra de arte seguía online. Y resulta no, que han chapado la web (vamos, que la han cerrado). Ahora hay una sola imagen que dice en inglés, castellano y francés (¡por este orden!):
Thank you for dreaming with us. You can always rely on Madrid
Gracias por soñar con nosotros. Te esperamos en Madrid, donde siempre habrá un sitio para ti
Merci de partager notre rêve. Nous t’attendons à Madrid, ou il y aurà toujours une place pour toi.
Es decir, que el logo de Madrid 2016, lo que ante representaba un “‘¡hola!” ahora representa un “¡adiós!” (o un “ta luego” si a Gallardón le da por hacer Madrid 2020).
PS: ¿Por qué en el texto en francés hacen una traducción literal y en inglés lo simplifican?
¿Prefieren turismo francés -más de vinos- que el inglés -más de birras- y por eso no les dicen que siempre tendrán un lugar?
¿O le estoy buscando tres pies al gato? Yo creo que será eso…
…compartió conmigo gran parte del trayecto…
…no me conoce ni sabe de mi existencia…
…me daba la espalda…
…tenía pegada justo delante…
…vi a las 07H30, en plena en hora punta…
…iba con pantalones grises—azules…
…llevaba una carpeta universitaria…
…iba de pie, como yo…
…llevaba gafas, como yo…
…tenía el pelo entre castaño y rubio…
…estaba acompañada por unas amigas…
…de vez en cuando hablaba…
…se bajó en Sants Estació…
TE QUIERO
decir una cosa:
DÚCHATE
porque tu olor a sudado tiraba para atrás.
Recuerda que la higiene diaria es importante (y casi mejor realizarla por la mañana, so guarra).
¿Qué puedes decir de una ciudad cuando no tienes ni puta idea de ella? Pues tirar del típico tópico: decir que es muy moderna y cosmopolita aunque tenga muchos años de historia, que sus habitantes son muy buena gente y muy abiertos, que el transporte público va a las mil maravillas, se puede ir a pie a todos sitios y que tiene muchos monumentos.
Y no es para meter el dedo en la yaga, pero la web oficial de Madrid2016 es un claro ejemplo de esto en el apartado de la subsede de Barcelona, donde parece ser que se ha colado un niño.
Para qué engañarnos, el texto es una basura –perdón por la expresión, pero las cosas como son– con todas sus letras. Quien no vea el por qué que se lo haga mirar, porque debe ser grave… Si yo fuera profesor de castellano de 1º de ESO, hubiera suspendido al alumno por esto (por suerte no quiero ser profesor, porque sino, repartiría una de estopa…). Eso sí, se agradece que hayan respetado el topónimo de Catalunya en su forma catalana, que algo es algo (es un motivo de honda satisfacción).
Nunca he estado en Marruecos, pero podría decir que la gente es muy abierta a pesar de la barrera lingüística y cultural, que es muy bonito, que hay mucha gente en la calle y quedarme tan ancho. Y podría decir esto también con London, Heidelberg, Tokyo y la Antártica.
Hay otro tópico por excelencia: el de la cultura mediterránea. Gallardón hizo hincapié el viernes varias veces en este tipo de cosas –que, para variar, también tiraban del tópico–. Esto siempre me ha hecho gracia, porque Madrid no tiene nada mediterráneo: ¿qué vas a tener de mediterráneo una ciudad a 700 metros sobre el nivel del mar y a centenares de kilómetros de la costa? Ni dieta ni clima. Los típicos callos y la gran diferencia de temperaturas entre verano e invierno son una muestra.
Como hoy la cosa va de tópicos, también tengo que decir que me ha parecido un FAIL poner música flamenca en el vídeo de presentación. Eso sólo ayuda a exaltar la imagen de “olé, toros, sevillanas y paella”. Luego no me extraña que un guiri venga a Barcelona preguntando por tablaos flamencos… O sea, que nosotros nos lo hemos buscado.
Antes de decir que Madrid no ganará (¡viva el pesimismo de Schopenhauer!), quiero expresar mis deseos de que esta ciudad, Madrid, sea la ganadora, para volver a tener unos JJOO en casa (o país, país adjunto, o Estado o como le queráis llamar) y poderlos vivir, porque en el ’92 aún comía potitos Nutriben.
Mañana se decidirá la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos de verano (sí, también los hay de invierno, esos que, con todos mis respetos, nadie ve por la tele) de 2016 en la votación del COI que se hará en la ciudad danesa (como las cajas azules de galletitas) de Copenhague. Las candidatas son Madrid, Chicago –no meo–, Rio de Janeiro y Tokyo.
¿Por qué pienso que Madrid no va a ganar? Pues por pura estadística (y ahora alguien levantará la mano y dirá que las estadísticas están para romperse, cuán topicazo en el mundo futbolero). Veamos esta lista:
1976 - América – Montreal 1980 – Europa (o Asia, no sé dónde situar la URSS) – Moscow 1984 – América – Los Angeles 1988 – Asia – Seoul 1992 – Europa – Barcelona 1996 – América – Atlanta 2000 – Oceanía – Sydney 2004 – Europa – Athens 2008 – Asia – Beijing 2012 – Europa – London 2016 – ¿? - ¿?
Como se puede ver, la última vez que en el continente americano se celebraron unos JJOO fue en el 1996… ¡Y en 2016 habrán pasado 20 años! Tiempo suficiente como para que los lobbies americanos hayan empezado a presionar.
Por lo tanto, descarto a los demás continentes para los Juegos del 2016, ya que en Asia ya hubo JJOO en 2008, y en Europa habrá juegos en 2012. Según la diosa Wikipedia, no se repite de continente desde 1912a 1928 (Estocolmo y Amsterdam, respectivamente) con el parón de la 1ª GM incluido. En este caso no cuento con las Olimpiadas de 1944 y 1948 de London, ya que la primera fue suspendida por la 1ª GM.
Con todo, me aventuro a decir que se llevará los Juegos una de las dos ciudades americanas: Rio de Janeiro o Chicago. Es más, creo que se la llevará esta última, porque Obama está de moda y tiene poder –y por lo tanto, mola en todo el mundo–, y porque (vale, esto es un tópico, no sé si cierto), la delincuencia en Brasil es muy alta. También cabe decir que en Barcelona también tenemos mucho ladrón suelto y albergamos unos Juegos en 1992… Así que, como otro topicazo, a la tercera va la vencida.
Yo soy de los que creen que se eligen las ciudades de los JJOO por temas políticos y económicos antes que por el proyecto deportivo propiamente dicho. Es decir: para elegir una ciudad no hace falta mirarse su dossier de presentación (justo como acabo de hacer).
Por cierto, Barcelona consiguió los JJOO en su tercer cuarto intento (**), después de dos fails unas cuantas décadas antes. Así que si Madrid no gana esta vez, ya será, si eso, a la próxima, pero que tampoco lo intente para 2020 porque el presidente del COI dirá “Gallardón, mon dieu, tu un autre fois?” (*)
(**) Modificación: 04/10/09 02H15: En la televisión han dicho que Barcelona consiguí los JJOO en su cuarto intento, y no en el tercero, como había dicho al principio